nuestras historias

Sonrisa a sonrisa,
atendiendo las necesidades de cada paciente.

Historias: Manuel, mi hijo, mi amigo y compañero

Oscar y Manuel luchan juntos por mejorar sus vidas y lo logran.

  • los niños no lloran Gonzalo y Milagros Mamani de 14 y 6 meses

    Los hermanitos nacieron con fisura de labio leporino en Moldes, Salta, donde viven junto a sus papás, ambos muy jóvenes. Cuentan los cirujanos que “Al terminar la cirugía necesitábamos llevar a Gonzalo con su mamá bien reanimado y no podíamos sacarlo de quirófano hasta que no llorara... y no lo logramos!¨. Un razgo familiar típico de la gente humilde que no se agustia ante la adversidad.

  • Por primera vez dije "mamá" Ian Gabriel de 2 años

    Ian, pertenece a una comunidad gitana de Luján, Bs. As., tiene 4 hermanos pequeños y su papá junta chatarra. Sandra, su mamá, vino a vernos y cuenta "Fui recibida con mucho afecto por los médicos y enfermeras que prontamente atendieron a Ian y me dieron esperanzas ... Hoy soy la madre más feliz del mundo porque hace dos meses mi hijo comenzó a hablar y ... por primera vez lo escuché decir 'mamá'".

  • el coraje de enzo Enzo Gauna de 5 años

    Enzo vive en San Miguel, Bs. As., de carácter fortalecido por su malformación y por las experiencias sufridas en la escuela. El muestra con orgullo su coraje después de la operación, porque a pesar de su corta edad sabe que su vida cambió.

  • la sonrisa de emma Emma Sette de 4 meses

    Emma nació con labio leporino y sus papás consultaron a varios profesionales pero no podían pagar una cirugía privada. En la búsqueda encontraron el Programa SmileTrain y como viven en San Martín seleccionaron nuestro hospital para atenderla.
    La operamos y hoy sólo expresan palabras de agradecimiento hacia este equipo de voluntarios y a la salud gratuita.

  • una solucion inesperada Sofía Loberche de 10 años

    Sofía vive en San Martín,tiene fisura palatina y es una niña muy valiente que concurre contenta, cada semana, a su tratamiento con múltiples cirugías. La última fue un colgajo lingüal y ahora sonríe feliz junto a su familia que ignoraba que su problema tenía solución.